Cambios

Un día como hoy, después de marchar con las putas por el Ni una menos, concretaba mi primer encuentro.
Tres semanas antes, me desesperaba con la idea de seguir cobrando $7300 en una oficina y pagar $6000 de alquiler.
También era desesperante el contexto macrista, que dejaba a muchxs laburantes sin sus puestos de trabajo. ¿Qué conseguir en ese pasado tan hostil?
Lo cierto, es que el trabajo sexual fue pensado como opción y lo tomé. Después del último paquete de harinas en la alacena de casa, prometí que nunca más nos faltaría nada. Y así fue.
Todo el miedo que sentía porque ya sabía del estigma y los rechazos que vendrían, lo tomé como motor. Como trampolín para conocer a gente nueva que me ayude a salir de ese miedo y, a la vez, de la toxicidad espantosa de la que venía desde años anteriores. Que me enseñen sin maltratarme. Que aprendan sobre mis límites, que ya se habían despertado y no pretendían volver a dormirse nunca más. Personas con las que la comunicación no sea sinónimo de violencia, de ningún tipo de violencia.
Venía golpeadísima psicológicamente y el sindicato fue clave en ese abrazo. AMMAR, clave y recordado para siempre por darme la posibilidad de valer, junto a toda una nueva familia.
De ahí en más, infinitas e inimaginables experiencias que comencé a transitar entendiendo que era capaz de construir cuanto quisiera en este mundo. Que quien osara apagar mi fuego, sin darse cuenta, pasaba a ser mi gasolina. Que la confianza se construye, no son sólo discursos de boquitas y palabras lindas que muchas veces convencen.
Ningún trabajo empodera. Empoderan los entornos cuando nos tratan con amor y nos despiertan, una y otra vez, las ganas de cuidarlos recíprocamente. Cuando aprendemos a que valemos muchísimo y comenzamos a activar para no volver a las migajas ni a las miserias de quienes nos dañaron lo suficiente.
Más que agradecida por todo lo aprendido y por mi propio coraje para transitarme entera, hasta en mis peores momentos. Amo a las personas que me rodean en este presente. Aprendo de ellas todos los días y eso es impagable.

Cuatro años que valieron por mil. Salút.

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