“Hay personas que trabajan para que nosotras no podamos acceder a los derechos humanos que nos corresponden”

Nina charló con Uf! y habló sobre cómo llegó a ser quien es hoy, su opinión sobre el sector abolicionista, su convivencia de la parte artística y laboral y todo su proceso hasta que llegó a publicar su primer libro “Puta poeta”.

– ¿Quién fue Nina León antes de ser quien es hoy?

– Era la misma persona, con otras herramientas y otro contexto, sin pensarme quizás, en la cuestión más artística como me pienso ahora, y obviamente tampoco ejercía el trabajo sexual. Lo que sí hay en común entre la Nina de antes y la de ahora, es la escritura, que siempre estuvo ahí como herramienta disponible para lo que necesitara.

– ¿Cómo llegaste a ser trabajadora sexual? ¿Qué te llevó a eso?

Comencé a ejercer en un momento que necesitaba complementar el trabajo administrativo en el que estaba, ya que cobraba bastante mal y no había posibilidad de ascenso. Empecé a ver con qué otros oficios podía encontrarme, algo autogestivo, desde casa, para poder también congeniar con la maternidad, ya que Cuba era muy chica, y yo no quería perderme de compartir con ella por trabajar mucho. En eso, cuando estaba pensando en sumarme a militar por los derechos de las trabajadores sexuales, surgió la opción del trabajo sexual. Hasta ese entonces no había estado en otra organización que me representara, que me contuviera y necesitaba eso. Pensé en sumarme desde el lado de la comunicación, que es algo que yo había hecho anteriormente y después en paralelo lo empecé a pensar desde una opción laboral, sobre todo desde internet, porque hacerlo por la calle no me generaba tanta seguridad, ni sabía cómo era el funcionamiento. Empecé a contactarme con quien hoy son compañeras, para preguntarles y resolver dudas e inquietudes, ir probando páginas para ir viendo más que nada cómo y cuáles servicios se ofrecían y cómo se manejaba la cuestión económica.

– ¿Cómo fue tu primera vez como trabajadora sexual?

– La primera vez tuve la fortuna de encontrarme con una pareja de amantes y la verdad que me trataron muy bien. Yo disimulé el hecho de ser nueva, no quería que supieran que era mi primera vez, de hecho les mentí en un momento diciéndoles que hacía 8 meses que estaba trabajando. Lo hice muy contenida porque ya tenía compañeras que se organizaban en el sindicato de trabajadoras sexuales, y que en todo momento me pusieron a disposición las redes de autocuidado para que yo esté tranquila. Desde el minuto uno aprendí a usar mi característica más receptiva con las personas, para entender qué era lo que buscaban de mi presencia en ese momento que pasaríamos juntes, y fue como bastante amistosa, con mucha comunicación, hablamos bastante y lo sexual se fue dando de una manera más fluida a partir de eso.

– ¿Cuál es el valor de la comunicación en los encuentros?

– El valor de la comunicación en la vida es fundamental y trascendental, incluso absolutamente todas las situaciones de violencia o desagradables, con las que podamos llegar a toparnos dentro o fuera del trabajo sexual, tienen que ver justamente con eso. Me parece que la comunicación es el arte más complejo del ser humano, y a mí el trabajo sexual en ese sentido, me vino a traer un montón de herramientas y recursos, para entender en qué cosas yo fallaba con mi comunicación. El valor de la comunicación para mí, es absoluto.

– ¿Haces lo que te gusta? Me refiero a lo laboral y a la realización personal que a veces da el laburo.

– A veces sí, y a veces no, como todes, por más que laburemos de lo que nos apasiona, hay momentos en el que hay que aprender a regular la energía con la que lo hacemos, porque cuando nos apasiona mucho y somos autogestives como en mi caso, también es todo un arte aprender a regular cuando el trabajo fluye para que físicamente, mentalmente y psicológicamente podamos responder como corresponde. En cierto modo pude hacer algo en conjunto con lo artístico y el trabajo sexual, que todo el tiempo va mutando e incorporando algo nuevo, a eso multifacético que de pronto se va sumando, pasar de la escritura a conformar una obra artística como lo es actualmente “Puta poeta”, o de pronto hacerme cargo de la cuestión más performática y de la producción, y así un montón de otras cosas, porque yo también me predispongo a ir formándome en lo que me gusta mucho, como por ejemplo: canto o expresión corporal, que siento que también suman, no solo al trabajo sexual, si no a lo artístico. Disfruto mucho de lo que hago, hay momentos en los que me siento más estresada que otros, pero creo que todos pasamos por eso sea del rubro que sea. Por ahí el privilegio que tengo actualmente es que realmente laburo en dos cosas que me conmueven y me apasionan cada una de su lugar, que me motivan a todos los días querer levantarme y seguir desarrollándolas, o que los enojos me sirven como trampolín y un nuevo punto de partida para seguir.

– ¿Qué opinas de lxs abolicionistas o de lxs que opinan sobre tu trabajo juzgándolo? ¿La penalización lxs vulnerabiliza?

La penalización y la clandestinidad vulneran a cualquier persona, y en el caso de las trabajadoras sexuales, en cualquier modalidad nos afecta, pero quizás más a nuestras compañeras de la modalidad de calle y de departamentos privados. Con respecto a las abolicionistas preferiría no darle más entidad a un sector que históricamente ha trabajado para que nosotras no podamos acceder a los derechos humanos que nos corresponden. Me parece un gasto de energía enorme que alguien pueda levantarse todos los días con el motor, como para estar negando derechos que mejoran la calidad de vida de todo un colectivo, yo preferiría darle más relevancia a toda la lucha que se vienen dando de los distintos frentes de AMMAR a nivel nacional, y que se dan por parte de la trabajadoras sexuales a nivel mundial. Me parece que es un montón tener que batallar todos los días con las situaciones de rechazo, discriminación, abuso, la policía, y con un montón de situaciones que el común de la gente no las vive porque básicamente no eligieron ejercer mediante su capital erótico.

La lucha de las trabajadores sexuales no tiene que ver solamente con la implementación de una ley de trabajo sexual que modifique nuestras condiciones de vida para bien, sino que también tiene que ver con toda una batalla cultural, para que tanto nosotras como nuestras familias no tengamos que pasar por situaciones de discriminación cuando vamos al médico, cuando llevamos a nuestres hijes a las escuelas, en nuestros entornos, o los rechazos de nuestras familias. Las familias en general no rechazan a las personas cuando se dedican a otra cosa, sin embargo no hay una sola trabajadora sexual que te diga que abiertamente la respuesta de su familia al enterarse fue contenedora. Ahí también hay mucha tela para cortar aun, pero me parece que con la visibilidad que logró el sindicato que ya tiene 26 años, y también por parte de muches compañeres, por salir, por ser visibles, por poner sobre la mesa el hecho de no querer cargar con una doble vida solo por ser putas, y todo lo que se fue visibilizando sobre todo desde hace 5 o 6 años para acá cuando también el feminismo se popularizó mucho más, me parece que es un plus inmenso.

– ¿Cómo ves la lucha hoy en día por los derechos para lxs trabajadorxs sexuales?

Gracias a que cada vez son más compañeras las que se suman, avanzando muchísimo. Que en otros momentos hayamos necesitado del frente de profesionales que se sumaban a la militancia de AMMAR, desde sus distintas carreras, ya sea abogacía, antropología, sociología u otras, a intentar meternos a las trabajadores sexuales en cualquiera de las charlas que tenían que dar en centros culturales, en organización sociales o en instituciones educativas, y que se haya pasado de eso a que hoy por hoy distintas organizaciones y centros culturales, nos llamen directamente a las trabajadoras sexuales a que hablemos en primera persona, me parece que tiene que ver justamente con la visibilidad que se logró desde AMMAR, que tiene que ver con un avance donde un montón de personas se empiezan a cuestionar todo lo que históricamente se hizo contra la trabajadoras sexuales.

Claro que siguen avanzando un montón de sectores abolicionistas, que no son solamente anti-trava si no también, anti-putas, y que en general son personas que viven para militar en las redes sociales y que todo lo que construyen discursivamente también lo construyen desde las redes sociales, y no es un dato menor porque hoy en día son en cierto modo espacios donde se forman muchas veces las opiniones, o donde se viralizan cuestiones que no son reales, o que se terminan tergiversando o recortando. Igual pese a ese avance, hay tanto trabajo territorial que están haciendo las trabajadoras sexuales en Argentina, que eso termina respondiendo por si solo a cualquier frase fallada que pueda venir solamente por una cuestión de estigma y de no conocer lo que efectivamente es AMMAR y lo que se hace ahí.

– ¿Cómo fue que descubriste que te gustaba escribir? ¿Cómo arrancaste?

Arranque a los 8 años en mi casa en Formosa, a falta de terapia. Yo quería ir a una psicóloga pero económicamente no estábamos para eso, entonces empecé a escribir en un diario íntimo que me habían regalado, me di cuenta que podía canalizar por ahí todo lo que me estaba pasando y comencé a escribir sin parar a partir de ahí. En la adolescencia y en la adultes me pasó lo mismo, solo que en esta última, tuve la fortuna de encontrarme con un muy buen taller de escritura, sumamente lúdico como los que me gustan a mí, que me ayudó a incorporar un montón de herramientas y a tomarme en serio la escritura.

– ¿Cómo fue el proceso desde que empezaste a escribir a decidir mostrarlo, publicarlo, etc?

El proceso fue largo, desde antes hasta después de separarme. Costó un montón porque tenía vergüenza y por las críticas que hoy me tomo de otra forma, pero fue como mostrar mis primeras fotos eróticas, que era algo que evidentemente me gustaba mucho pero estaba bloqueada esa faceta en mi día a día, hasta que empecé a encontrarme ahí. Hoy te podría decir que me cuesta y me avergüenza cantar frente al público, y sin embargo es algo que me apasiona. Son procesos de auto-reconocimiento de aprendizaje emocional, de ir desbloqueando un montón de “no podes”, burlas o bullyng con los que crecí, o de ir también dándome cuenta de que soy capaz de hacerlo. Fue un proceso de mucha angustia, de sufrir, de resistencia por lo que podían llegar a decirme, hasta que me topé con etapas mucho más impulsivas que tenían que ver también con el momento en el que empecé a ejercer el TS, y a darme cuenta de que no hacía falta estar pasándola mal como la estaba pasando. Estaba teniendo la posibilidad de empezar a trabajar, de comenzar a estabilizarme, a pagar deudas, a mantener a mi hija un poco más tranquila, y todo esto me fue generando empoderamiento personal, y eso hizo que también yo empezara a dimensionar que había algo en el trabajo de la palabra, que me gustaba hacerlo pero que también generaba cosas en el afuera, me traía algo positivo y lo sentía al lado de quienes me leían. Cuando pude dimensionar eso, pude relajarme y hacerlo sin pensar tanto en la reacción, a hacerlo simplemente porque el cuerpo lo demandaba, porque me hacía bien. Cuando vi que tenía una gran cantidad de material sentí el deseo de editar mi primer poemario que se fue danto también al ir conociendo a personas que acertadamente me fueron ayudando a crecer en la edición, en la ilustración, hasta que se dió la primera presentación a modo de obra poética, musical y performatica en el 2019.

– ¿Cómo se formó “Puta Poeta”? ¿Qué temáticas aborda? ¿Qué lo inspiró?

Se dió desde antes de ejercer el TS, luego el TS posibilitó un contenido más elevado a cuanto a lo erótico y a lo porno en el libro, a partir de que yo también me iba encontrando con mi propia sexualidad. Aborda distintas temáticas, cuestiones que tienen que ver con el TS y también cuestiones que tienen que ver con la maternidad, con la familia, con el amor, con la melancolía, tiene facetas de la cotidianeidad. Hay otro libro en proceso que espero poder llegar a sacarlo este año.

Publicada originalmente en https://revistauf.com/

www.douhproduccion.com