Madres y ya

Madres y ya. Sin condiciones de buenas o malas. Sin comisarías sobre nuestros cuerpos. Sin la moralina disfrazada de quienes nos pretenden mansas, santas, silenciadas. Sin que nos enseñen cómo ser.

En tiempos donde nosotras mismas protagonizamos nuestros cambios, la única marcha atrás viable es la de quienes osen invadirnos con sus prejuicios y con su falta de creatividad para amar.

Muchas aprendimos que sin elegir quién y qué ser, no hay revolución. Y que dar explicaciones sobre los deseos que nos brotan, ya no forma parte de nuestras agendas.
Hay cosas más importantes, como recuperar todo el tiempo robado por el patriarcado.

Madres y ya. Sin condiciones de buenas o malas. Sin comisarías sobre nuestros cuerpos. Así, bien clarito.

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