Puta

Me resulta cómico cuando me dejan algún comentario al estilo de “no sos puta, sos más que eso” o “sos un buen ser humano, no te llames así”.
Si me visibilizo como puta, prostituta, trabajadora sexual u obrera del sexo, es porque aprendí que lo que no se nombra, no existe. Y nosotras, bien vivitas y culeando y cobrando andamos en esta misma sociedad que habitan todxs.
El problema es que nos siguen tirando la clandestinidad por la cabeza como si fuera esa una grata opción y no, amigues. La clandestinidad, mata.
No me salgan con esos comentarios pavos reduciéndonos ustedes mismxs como si fuéramos inferiores sólo por decidir cómo nombrarnos y que no le caiga bien a su moral.
Puedo complejizar y entender que es consecuencia de la educación machista, patriarcal y represora que siempre diseñó cómo debemos vivir nuestra sexualidad pero la única realidad es que yo me habito en la putez y no necesito de su lástima.
Bien fuerte aprendí a abrazarme con toda esa manada de putas que tampoco volverá a bajar la cabeza como si tuviéramos la obligación de vivir avergonzadas.
Lamento que carguen con ese sobrepeso en sus mochilas pero les cabe a ustedes ahora hacerse cargo de la estupidez de creerse superiores.

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